domingo, 8 de marzo de 2015

Participan 60 expertos mexicanos en experimentos en la nueva corrida del LHC


los investigadores Gerardo Herrera Corral, Ildefonso León Monzón, Iván Heredia de la Cruz y Eduard de la Cruz Burelo explicaron que durante esta nueva etapa del LHC que durará tres años se harán chocar protones cada 25 nanosegundos.
A unos días del reinicio de operaciones del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), luego de dos años de estar apagado por mantenimiento, este incrementará su potencia casi al doble al pasar de 8 a 13 tera-electrón-volts, energía suficiente con la que esperan abrir nuevos horizontes en la física y estudiar más a fondo las partículas que ayuden a entender el origen del universo; además, el LHC podrá obtener hasta 40 millones de imágenes por segundo, con lo que será posible buscar partículas predichas en teorías físicas, y con ello explicar fenómenos relacionados con la materia oscura, antimateria y otras incógnitas, señalaron científicos del Cinvestav.
Los investigadores Gerardo Herrera Corral, Ildefonso León Monzón, Iván Heredia de la Cruz y Eduard de la Cruz Burelo explicaron que durante esta nueva etapa del LHC que durará tres años se harán chocar protones cada 25 nanosegundos, con lo que esperan obtener el bosón de Higgs de forma más pura. Esta nueva escala de colisión ayudará a estudiar teorías físicas como la difractiva y la asimétrica.
Para ello los científicos mexicanos han desarrollado nuevos detectores, tal es el caso de Gerardo Herrera Corral e Ildefonso León Monzón, pertenecientes al Cinvestav y a la Universidad Autónoma de Sinaloa, respectivamente.
Herrera Corral y León Monzón diseñaron un detector (AD) que ya fue instalado en ALICE (Gran Experimento de Colisionador de Iones) del LHC, con el objetivo de buscar nueva información en torno a la física difractiva, relacionada con la interacción entre protones que produce radiación sin perder sus características.
Por su parte, Iván Heredia de la Cruz y Eduard de la Cruz Burelo, ambos adscritos al Departamento de Física del Cinvestav y colaboradores del experimento CMS (Solenoide de Muones Compacto) otro de los grandes detectores del LHC, coincidieron en que esta nueva etapa permitirá a los investigadores acceder a una física nunca antes explorada.
La nueva corrida del Gran Colisionador está precedida de grandes logros no solo en materia científica, como es el caso de la reproducción del bosón de Higgs, sino también de aportes tecnológicos que ya benefician a la población general o están a punto de hacerlo.
Tal es el caso de los sistemas de almacenamiento virtual conocidos comúnmente como “la nube” o un software para teleconferencias con un uso limitado de banda ancha, los cuales nacieron gracias a necesidades de los científicos del Gran Colisionador de Hadrones.
“Otro producto tecnológico surgido a partir de experimentos desarrollados en el LHC es la radiografía a color, que puede ser de gran utilidad en el sector médico, y que actualmente está en fase de pruebas para que en breve pueda beneficiar en el diagnóstico de enfermedades”, subrayó Gerardo Herrera Corral.
En el caso de los desarrollos nacionales, para el detector instalado en el experimento ALICE, los científicos mexicanos crearon una nueva técnica de polimerización para obtener el plástico centellador utilizado en el detector AD, mismo que fue patentada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.
Tanto los experimentos ALICE como CMS colaboran más de 60 mexicanos, entre investigadores y alumnos de maestría o doctorado. Incluso, uno de los estudiantes del Cinvestav que participa en el LHC, Alberto Hernández Alamada, fue uno de los siete becados por el premio Fundamental Physics Prize, lo que demuestra el nivel de los científicos nacionales, detalla el Cinvestav en un comunicado.

sábado, 27 de septiembre de 2014

LECTURA LENTA.
Los sorprendentes beneficios de leer despacio

Sept. 26, 2014 12:02 a.m. ET


Una vez a la semana, los integrantes de un club de lectura de Wellington, Nueva Zelanda, llegan a una cafetería, compran algo para beber y apagan sus teléfonos celulares. Se sientan cómodamente y leen en silencio durante una hora.El objetivo no es hablar de literatura, sino escapar de los dispositivos electrónicos y leer en forma ininterrumpida. Se hacen llamar el Club de la Lectura Lenta y están a la vanguardia de un movimiento conformado por amantes de los libros que extrañan las costumbres de la era predigital.Los promotores de la lectura lenta buscan recuperar los hábitos de leer que imperaban antes de que la irrupción de GoogleGOOGL +0.04% los smartphones y los medios sociales empezara a fracturar nuestro tiempo y capacidad de atención. Muchos de ellos confiesan que acogieron el concepto tras darse cuenta de que ya no podían terminar de leer un libro."Ya no estaba leyendo novelas de ficción como antes", dice Meg Williams, gerente de marketing de 31 años de un festival anual de arte que inició el club de lectura. "Estaba muy triste por haber perdido algo que me gustaba muchísimo".Quienes practican la lectura lenta mencionan una serie de beneficios, como una mayor capacidad para concentrarse, una disminución de los niveles de estrés y una mejor habilidad de escuchar y relacionarse con otras personas. El movimiento evoca el resurgimiento de otras labores tradicionales y que toman tiempo, como la "comida lenta" y tejer a mano, pasatiempos que sirven como una forma de contrarrestar un estilo de vida cada vez más acelerado.

F. Martin Ramin/The Wall Street JournalLos beneficios de leer desde una edad temprana hasta avanzada la adultez han sido documentados. Un estudio realizado el año pasado entre 300 personas de la tercera edad y publicado en la revista especializada Neurology mostró que hacer actividades que desafían la mente de manera regular, como la lectura, desaceleraba la pérdida de la memoria en los últimos años de vida de los participantes.Otro estudio publicado en la revista Science indicó que la lectura de literatura ayuda a entender los estados mentales y creencias de otras personas, una destreza considerada crucial a la hora de desarrollar relaciones. Además, una investigación publicada en Developmental Psychology en 1997 señaló que la capacidad de lectura durante el primer año escolar estaba estrechamente ligada a los logros académicos en el penúltimo año de educación secundaria.No obstante, los hábitos de lectura han declinado en los últimos años en Estados Unidos. En una encuesta divulgada este año, cerca de 76% de los estadounidenses mayores de 18 años manifestaron que leyeron menos de un libro en los últimos 12 meses, una caída frente a 79% que respondió lo mismo en 2011, según el centro de estudios Pew Research Center.Los intentos por reanimar el interés en la lectura han surgido en múltiples lugares. Grupos en Seattle, Brooklyn, Boston y Mineápolis han organizado las llamadas fiestas de lectura silenciosa, que ofrecen cómodas sillas, vino y música clásica.Diana La Counte, del condado de Orange, California, formó hace unos años lo que denomina un grupo de lectura lenta virtual. Sus miembros comentan sobre un libro seleccionado en Internet, principalmente en FacebookFB -0.06% "Cuando descubrí que pasaba más tiempo leyendo Twitter TWTR -0.12% que un libro, sabía que había llegado la hora de tomar cartas en el asunto," asevera.Las pantallas han cambiado nuestra forma de leer desde la secuencia linear de izquierda a derecha de antaño a una desordenada búsqueda de palabras e información importante.Un estudio llevado a cabo en 2006 sobre el movimiento de los ojos de 232 individuos que veían una página web mostró que leían en forma de F. Pasaban rápidamente por la primera línea del texto, pero sólo llegaban a la mitad de los renglones siguientes. Después de un tiempo, hacían un movimiento vertical hacia la izquierda y hacia el final de la página.Los científicos dicen que nada de esto es positivo para nuestra capacidad de comprensión. Leer un texto intercalado de enlaces genera un menor entendimiento que la lectura de un texto simple, como varias investigaciones han demostrado. Un estudio de 2007 en el que participaron 100 personas halló que una presentación multimedia que combinaba palabras, sonidos y fotos en movimiento generó un menor nivel de comprensión que un texto sin ningún adorno.La lectura lenta representa un regreso al antiguo patrón linear y continuo, en un ambiente tranquilo y carente de distracciones. Sus partidarios recomiendan reservar entre 30 y 45 minutos del día para sentarse cómodamente lejos de los celulares y las computadoras. Muchos recomiendan tomar notas ocasionales para profundizar la compenetración con el texto.Algunos de los proponentes más radicales de esta tendencia dicen que los libros impresos son superiores, en parte porque son más visibles en una casa y nos sirven de recordatorio de que hay que leer. Pero la mayoría sostiene que los lectores electrónicos y las tabletas funcionan igual de bien, en especial si se desconectan de la web.Abeer Hoque, quien ha asistido a algunas fiestas de lectura silenciosa en Brooklyn, Nueva York, contempla leer un libro en su teléfono la próxima vez, pero planea desconectar la llegada de correos electrónicos y notificaciones de medios sociales, para no distraerse.Cuando Williams, la gerente de marketing, que estudió literatura en la universidad, convocó a la primera reunión de su club de lectura en Wellington, dio consejos conducentes a una lectura productiva y cuadernos para anotar palabras y pasajes favoritos de la obra. Antes de comenzar cada reunión, el grupo respira lentamente durante algunos minutos y trata de despejar la mente antes de abrir el libro, como en una clase de yoga.

domingo, 4 de mayo de 2014